Las desapariciones forzadas atemorizan a los egipcios


Entre abril y junio del 2015, la red Egipto Solidario contabilizó 163 desapariciones en el país. Entre agosto y septiembre, Stop Desapariciones Forzadas denunció otros 215 casos. El pasado enero, en vísperas de la conmemoración de la revolución y tras una campaña de detenciones y redadas, fueron identificadas 190 personas en paradero desconocido. El último caso ha sido el de un estudiante italiano desaparecido en El Cairo y hallado diez días después muerto en una cuneta, semidesnudo y con señales de tortura.

La Comisión Egipcia de Derechos y Libertad (ECRF) publicó en el 2015 un informe en el que alertaba del repunte de las desapariciones y responsabilizaba a las fuerzas de seguridad. Según los testimonios, las víctimas, acusadas de actos terroristas o activismo, son torturadas en interrogatorios. Docenas siguen sin ser localizadas; de otras, solo han aparecido los cuerpos.

El fenómeno no es nuevo. El año de la gran movilización que derrocó al dictador Hosni Mubarak se perdió el rastro de 1.200 personas. Pero, tras un aumento significativo, las organizaciones de derechos humanos han levantado la voz. El número es incierto porque no hay investigaciones oficiales y las listas son elaboradas por oenegés y abogados independientes. La presión de la sociedad civil ha llevado al Ministerio del Interior a reconocer al menos 100 desapariciones y ha conseguido poner el asunto en el centro del debate. «No soy el único que vive con el temor a un arresto arbitrario», confesaba el director de ECRF, Mohamed Lotfy, tras el delirio policial que se impuso el pasado 25 de enero, quinto aniversario del levantamiento contra Mubarak.

En esa fecha clave desapareció un estudiante de 28 años. Esta vez, era extranjero: el italiano Giulio Regeni. Un día después de iniciarse la campaña «Dónde está Giulio», su cadáver ha aparecido en el distrito cairota de Guiza con quemaduras de cigarro y cortes de arma blanca, según el fiscal. Signos de tortura que hacen pensar en abusos policiales. Pero las informaciones son contradictorias. Un encargado de la investigación declaró que el joven murió en un accidente de tráfico, mientras Exteriores asegura que no fue arrestado por error.

«Nada está claro, es todo muy extraño», reconocía Amr [nombre falso] que se encontró con Regeni en una de las conferencias de la Universidad Americana de El Cairo, donde el joven realizaba una investigación sobre el sindicalismo egipcio después de la revolución. El crimen aviva la aprensión de los egipcios. «Desde enero Egipto es aún menos estable», lamenta Amr. Matteo Renzi pidió ayer al presidente Al Sisi acelerar la repatriación del cuerpo y «pleno acceso» de Italia a la investigación.

(Publicado en LA VOZ DE GALICIA el 5 de febrero)

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