Rusia ataca a los enemigos de Al Asad


Por primera vez desde la invasión soviética de Afganistán en 1979,Rusia interviene militarmente en un país lejos de sus fronteras. Lo hace en Siria, donde en realidad ha estado sosteniendo a su aliado, el presidente Bachar Al Asad, en el terreno militar, con el suministro de armas, y en el diplomático, vetando resoluciones de condena en el Consejo de Seguridad de la ONU. Después de que en el discurso del martes ante la Asamblea General de la ONU, Vladimir Putin apostara por la permanencia en el poder de Al Asad y defendiera su implicación en el país por razones de «lucha antiterrorista», Rusia ha comenzado a bombardear territorio sirio. Pero no están claros los objetivos. O sí.

La aviación rusa efectuó ayer sus primeros ataques en Siria, que «golpearon con precisión blancos en tierra de los terroristas del Estado Islámico», declaró el general portavoz del Ministerio de Defensa, Igor Konashenkov. Sin embargo, los ataques aéreos no alcanzaron ninguna de las zonas controladas por los afines al califato terrorista, sino a puntos de las provincias de Hama, Homs y Latakia donde se atrinchera la oposición armada contra Al Asad. El ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, denunció en la ONU que podría no haber apuntado contra el EI. El jefe del Pentágono, Ashton Carter, fue más cauto y apuntó a que los ataques ocurrieron en áreas donde «probablemente» no operan los yihadistas y que la estrategia rusa equivale a «arrojar gasolina al fuego».

La insurgente Coalición Nacional Siria denunció la muerte de 36 civiles, entre ellos mujeres y niños, por la aviación rusa, y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), 27.

La operación militar se desencadenó pocas horas después de que el Consejo de la Federación (Senado) de Rusia diera luz verde a lasolicitud de Putin de utilizar las fuerzas armadas rusas fuera de su territorio, un permiso que no incluye una intervención terrestre. Rusia informó a la Embajada norteamericana en Irak del inicio de la ofensiva y pidió expresamente a EE.UU. que evitase el espacio aéreo sirio. El Pentágono dijo rápidamente que los ataques rusos no cambian la misión internacional en Irak y Siria «para degradar y destruir al EI».

Legitimidad

Vladimir Putin defendió la legitimidad de la intervención en Siria. Afirmó que, a diferencia de la coalición liderada por Estados Unidos, que no cuenta con el mandato de la ONU, Rusia sí está actuando en Siria «legalmente, conforme al Derecho Internacional, ya que lo hace a petición del Gobierno sirio». En cualquier caso, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, anunció después que su país va a presentar un proyecto de resolución al Consejo de Seguridad de la ONU para «coordinar todas las fuerzas que se enfrentan al Estado Islámico y a otras estructuras terroristas». Lavrov añadió que Rusia desea establecer «canales de comunicación permanentes» con Washington y sus aliados en la lucha contra el califato.

La principal línea roja entre Moscú y Washington sigue siendo el papel de Al Asad en el futuro de Siria. Putin reiteró ayer su ya conocido postulado, que «la solución definitiva del conflicto no es posible si no es a partir de una reforma política y un diálogo con las fuerzas sanas del país», en referencia a la oposición moderada. A su juicio, Al Asad «está dispuesto a tal proceso» de transición, pero no ahora, cuando la prioridad es derrotar al EI.

Publicado en LA VOZ DE GALICIA el 1 de octubre de 2015

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