Arabia Saudí entra en la guerra de Yemen para frenar la influencia iraní


Nueve países musulmanes han cerrado filas en torno a Arabia Saudí y se han unido a la intervención militar Tormenta Definitiva para acabar con el avance de los hutíes en Yemen. La coalición se ha formado en clave sectaria, en nombre de los «musulmanes suníes», porque para Riad se trata de una extensión de la lucha regional que mantiene con Teherán, aliada de los hutíes, de la rama musulmana chií. Irán reclamó «el fin inmediato de la agresión» aunque, de momento, descarta implicarse.

Tras una noche de intensos bombardeos, cientos de yemeníes, como Mohamed, abandonaban la capital: «Me voy con mi familia, Saná ya no es segura». Parte de los que se quedaban se unieron a una manifestación contra los bombardeos, que dejaron al menos 25 civiles muertos y decenas de heridos, según fuentes de los insurgentes.

La mayoría de los ataques se concentraron sobre posiciones de los rebeldes en la capital, contra el palacio presidencial y el aeropuerto, así como instalaciones militares en las ciudades de Saada y Taiz, feudo de los hutíes. Los bombardeos para debilitar las defensas aéreas hutíes prosiguieron ayer y se produjeron enfrentamiento en la frontera.

Arabia Saudí no descarta desplegar tropas y ha movilizado a 150.000 soldados. Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Baréin, Catar, Jordania, Marruecos y Sudán han puesto a disposición su fuerza terrestre y aérea, y Pakistán y Egipto aportan su fuerza naval.

Avance sobre Adén

El movimiento Ansaralá, como también se les conoce, lleva desde los años 90 asentado en la frontera nordeste yemení, donde mantiene un pulso constante con la monarquía absolutista. La debilidad institucional que vive Yemen desde la caída del dictador Alí Abdalá Saleh en el 2011 facilitó su rápido avance hasta la capital aprovechando el descontento popular. Pero Riad ha puesto el límite cuando los hutíes estaban a punto de entrar en el puerto de Adén. Se siente legitimado tras la petición de intervención lanzada por Abdo Rabu Mansur Hadi, al que considera el presidente legítimo. Después de un día desaparecido, Hadi viajó a Riad bajo protección saudí y mañana participará en la cita de la Liga Árabe.

Muchos analistas consideran que los saudíes han permitido el actual caos para poder intervenir. Su objetivo es evitar un gobierno dominado por chiíes que reforzaría el dominio de su gran rival: Irán El año pasado, Yemen interceptó un barco con cargamento iraní y detuvieron a miembros de Hezbolá. Los sucesos reproducen las tensiones sectarias e injerencias como en Irak, sobre las que Riad suele responder directa o indirectamente.

EE.UU. apoya la ofensiva, además de dar apoyo logístico, a la vez que está a punto de ultimar un acuerdo nuclear con Teherán y respalda los intereses de ese país al apoyar desde el aire la toma de Tikrit. Las guerras que se libran en Oriente Medio han dado pie a una maraña de alianzas, pero la respuesta de Riad deja claro que no van a permitir que la influencia iraní llegue hasta sus fronteras.

Publicado en LA VOZ DE GALICIA, el 27 de marzo de 2015

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