La lucha contra el Estado Islámico eclipsa la guerra siria


Con 76.000 muertos, el 2014 fue el más sangriento de los casi cuatro años de enfrentamientos en Siria. El 95,4 % de civiles de los más de 200.000 sirios que perdieron la vida de forma violenta desde marzo del 2011 fueron víctimas del régimen de Bachar al Asad, el 2,7 % del Estado Islámico (EI) y el 1,9 % de las milicias rebeldes. El Centro de Documentación de Violaciones de Siria ofrece estos datos cuatro años después de iniciarse la rebelión pacífica que derivó en cruel conflicto, y su coordinadora, Razan Zaitouneh, es un nombre más en la lista de quienes lo sufren. La destacada abogada de derechos humanos, que fue paradigma de la lucha contra la autocracia de los Al Asad y premio Sajarov en el 2011, está desaparecida desde el 2013, como decenas de miles de sirios.

El Estado Islámico maduró al calor de este conflicto y su brutalidad ha logrado atraer el foco informativo de la violencia diaria. Pero su amenaza también consiguió que la caída de Bachar al Asad haya pasado de ser deseada, e inminente, a verse como una mala opción. El apoyo militar y diplomático de Irán, Rusia y la milicia libanesa de Hezbolá han sido básicos para su permanencia, pero su principal sustento es la entrada en juego del EI.

Los críticos de Al Asad lo acusan de combatir a los rebeldes más moderados y consentir las posiciones más duras, primero de grupos vinculados a Al Qaida y ahora del EI. Fue así como consiguió la profecía autocumplida de estar combatiendo terroristas, que fue como denominó al principio a los jóvenes manifestantes que morían por los disparos de las fuerzas de seguridad.

Es difícil reconocer a esa oposición que sobre el terreno se ha ido atomizando en grupos radicales armados y que en el exilio no es capaz de ampararse bajo un paraguas común y legitimador. La negociación política sigue sin aportar garantías tras las conferencias de Ginebra del 2012 y el 2014, apoyadas por la ONU, y las negociaciones secretas del viernes en Beirut, auspiciadas por Noruega, según difundió Al Akhbar.

Desplazados

Aun así, EE.UU. insiste en la entrega de armas y ha enviado 400 militares para entrenar a facciones moderadas en campos de Arabia Saudí, Turquía y Catar. Pero a su vez, se ha visto obligado a colaborar con Al Asad para detener el rápido avance del EI. Al margen se mantienen reducidos grupos de activistas que siguen luchando contra la violencia de ambos con la única arma de la denuncia en las redes sociales, como Save the Rest, Al Sahra o Raqqa is Being Slaughtered Silently.

El régimen sigue controlando la mitad del territorio, el EI un 30 % y el resto se reparte entre el Ejército Sirio Libre, el Frente Al Nusra, los kurdos y las milicias salafistas. Mientras, su población se desmorona. A los cientos de miles de muertos hay que sumar los 3,8 millones de refugiados y los más de siete millones de desplazados internos.

Estados Unidos abre la puerta a la venta de drones a Jordania

Washington ha abierto la puerta al envío de drones a Jordania para luchar contra el Estado Islámico. El reino hachemí intentó comprar drones directamente del fabricante estadounidense, lo que requiere de una licencia especial del Ejecutivo. Pero la coincidencia de la visita de Abdalá II a EE.UU. con el vídeo de la muerte del piloto Muaz al Kasasbeh movió al Comité de Servicios Armados en pleno a pedir a Barack Obama que revoque «inmediatamente» la decisión de negarle los aviones sin piloto.

Jordania, ajena al posible mensaje disuasorio y como represalia a la muerte del piloto Muaz al Kasasbeh, siguió bombardeando por tercer día consecutivo posiciones del Estado Islámico (EI), en primera fila de la coalición internacional. La aviación estadounidense participó en los ataques de ayer y sus aviones regresaron junto a los jordanos a la base de Muwaffaq al Salti Air. Los Emiratos Árabes ordenaron estacionar aviones F16 en el reino, tres días después de que The New York Times publicara que había salido de la coalición. La decisión responde a «la necesidad de cooperación árabe para eliminar el terrorismo mediante acciones y palabras», según un comunicado difundido por la agencia emiratí Wam.

Los padres de la rehén estadounidense Kayla Mueller reaccionaron incrédulos al anuncio de la muerte de su hija en un bombardeo jordano, según una acusación del EI. La acusación del grupo terrorista, a falta de confirmarse, busca deslegitimar los ataques de la alianza. Los familiares no han entrado en el juego pero sí han pedido que se evite una operación de rescate y que se anteponga la negociación. En una carta publicada ayer imploraron a los secuestradores que vuelvan a comunicarse con ellos. El único dato claro es que el lugar donde supuestamente murió la rehén no era una prisión del EI, sino un polvorín de los radicales.

En la localidad iraquí de Ramadi, el EI quemó en vida a tres civiles acusados de proporcionar datos a las fuerzas iraquíes, según la agencia Shafaq News. En Mosul, la segunda ciudad más importante del país bajo control yihadista desde junio, los residentes informaban ayer del vuelo de cazas sobre la ciudad y de que el EI había ordenado a las familias con más de un hijo abandonar el territorio.

Publicado en LA VOZ DE GALICIA, el 8 de febrero de 2015

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