Egipto acude a las urnas para legitimar a Al Sisi


Elecciones presidenciales mayo 2014El Cairo – La polarización de Egipto es también emocional. Así que ayer se juntaron en los colegios electorales las danzas y la algarabía por el candidato Abdel Fatah al Sisi con el malestar silencioso y silenciado de quienes aguantan el sexto proceso electoral de un inconcluso período de transición. «¿Dónde están los carteles de Hamden Sabahi (candidato naserista)?», estallaba M. al Masri a los pies de un sobredimensionado póster del omnipresente Al Sisi. Antes habría intentado disimular su malestar asegurando que Al Sisi era «el salvador». Una conversación y quince minutos después, se sincera: «No hay apenas campaña de Sabahi, porque el que tiene el poder y el dinero es el Ejército. Esto no es una democracia».

La actitud de Al Masri de evitar mostrar su antipatía por Al Sisi se repite entre la población, como durante el referendo de enero. Magdi Abdel Gani es de los escasos votantes de Sabahi que podían encontrarse ayer. En su caso, además, por ejercer como observador en un colegio de Giza, pero para reconocer su vo- to acudió a la justificación y al susurro: «Votaré por Sabahi para compensar, porque veo que la mayoría está votando Al Si- si. Aunque tengo que decir que la gente joven, al menos la que yo conozco, prefiere a Sabahi».

Abdel Gani apunta dos claves de esta primera jornada. Que la crítica hacia lo que ocurre en Egipto está reprimida y hay cautela al expresarse; y que la mayoría del electorado era adulto pero, sobre todo, femenino. «Loapoyamos porque es el candidato más fuerte», repiten Ameni y Murina, madre e hija, entre la exaltación del grupo que vota en la sección de mujeres. Nasser metió su papeleta en la urna con convencimiento: «Nadie sabe ha- cia dónde vamos, pero al menos ahora con Al Sisi hay esperanza».

Con más de 200.000 policías y militares desplegados, los disturbios han sido aislados aunque se han repetido enfrentamientos entre simpatizantes de los Hermanos Musulmanes y las fuerzas de seguridad. Fuera de El Cairo, hubo ataques contra centros electorales y supuestos miembros de la ilegalizada hermandad fueron La actitud de evitar mostrar la antipatía por Al Sisi se repite entre la población detenidos. Las autoridades des- vincularon la muerte por disparos de un miembro de la campaña de Al Siside los comicios.

Las votaciones son vigiladas por varias organizaciones internacionales, la Unión Europea, la Unión Africana y observadores locales. La oenegé Ibn Jaldun contabilizó tres irregularidades por parte de Sabahi y sus seguidores, y 33 por el lado de Al Si-si. Jóvenes de Hadaiq al Qubra denunciaron que les habían im- pedido el paso en algunos de los colegios del área. Se trata, para el Club de Jueces, de «problemas no».

Pero lo que más empaña es- te proceso, al que están llama- dos a participar 54 millones de egipcios, es la previsible consoli- dación de un ejercicio de demo- cracia que comenzó con el golpe de Estado del 2013. Su precursor, presidente de facto y candidato favorito, Al Sisi, saldría legitimado, aunque la participación, con el boicot de jóvenes revolucionarios y la Alianza islamista, será determinante para mostrar el apoyo real de una sociedad visiblemente polarizada.

(Publicado en LA VOZ DE GALICIA, 27 de mayo de 2014)

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