Mubarak también quiere votar a favor de la Constitución egipcia


El Cairo – La mayoría reconocía haber leído «shuai» (poco) el texto de la Constitución que Egipto comenzó a votar ayer. Era la primera de las dos jornadas durante las que 52 millones de ciudadanos están llamados a pronunciarse, pero los motivos que movilizaron a quienes se acercaron ayer a las urnas fueron principalmente dos: «Creo que sin los Hermanos Musulmanes estaremos mejor», reconocía Abder Rahman, de 23 años, en un colegio electoral de Guiza; y «Al Sisi nos traerá un futuro», declaraba Waled, de 30, en El Cairo.

Arrinconar a la hermandad y apoyar la figura del jefe del Ejército, Abdel Fatah al Sisi, y con ella la nueva ruta política que ha tomado Egipto, convirtió la jornada de ayer en un masivo apoyo al sí. No es una suposición. Pocos tomaron precauciones para esconder su voto. Utilizaban las urnas o la mesa electoral del presidente para marcar la papeleta a la vista de todos. «Por supuesto que voté sí», fue la frase más repetida a la salida de los centros de votación.

El boicot propuesto por los Hermanos Musulmanes, el mayor grupo de oposición, tuvo efecto y fue casi imposible encontrar simpatizantes del depuesto presidente Mohamed Mursi entre los electores. Sí se registraron protestas islamistas, contra el golpe de Estado del 3 de julio que marcó este mapa electoral. El Ministerio de Sanidad confirmó diez muertos en diversos enfrentamientos. Cuatro, entre ellos un adolescente de 14 años, en la ciudad de Sohag, cuatro en Guiza, uno en Beni Suef y otro más en la zona de Al Kanisa, en El Cairo.

Fervor por Al Sisi

Con la campaña por el no vetada, en los taxis sonaban radionovelas en apoyo a la Carta Magna; cierto fervor nacionalista se cruzaba intermitentemente en El Cairo con la agitación de banderas egipcias y fotos del Al Sisi. Hasta la emblemática plaza Tahrir mostraba esta estampa más de apoyo al actual régimen que al texto constitucional.

«Gritad “¡Viva Al Sisi!”, que el mundo vea que los egipcios sois libres», pedían los militares a los electores en un colegio del popular barrio cairota de Imbaba. La seguridad estuvo reforzada por 160.000 militares y 200.000 policías. Barricadas y puestos de control cercaban las entradas a los centros, durante una mañana que comenzó con la explosión de un artefacto frente a un tribunal de Imbaba. Pero los militares fueron, sobre todo, receptores de alabanzas y felicitaciones de los votantes.

La afluencia fue irregular en la capital. Mientras colegios del acomodado barrio de Zamalek registraban largas colas, otros recibían votantes con cuentagotas en Guiza. El presidente de una de las mesas electorales aseguró que el ritmo de votación era similar al del pasado año, cuando se votó la llamada Constitución islamista. La participación será, por tanto, un dato crucial en el resultado final.

La última demostración de lo que significa este referendo fue la petición del exdictador Hosni Mubarak de votar a favor de la Carta Magna, aunque no está claro si podría hacerlo.

(Publicado el 15 de enero de 2014 en LA VOZ DE GALICIA)

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