En nombre de la seguridad


La rica y poderosa monarquía saudí está crecida. Ha conseguido que los mensajes mediáticos y los actores internacionales publiciten su retomado protagonismo en la Liga Árabe – que le había arrebatado Qatar –  al liderar la retirada de los observadores de la misión en Siria; y que mantengan un silencio necesario y complaciente ante las protestas internas que exigen reformas políticas, aunque intentan ser difuminadas por el mensaje sectario a semejanza de su vecino Bahréin.

A ojos de la opinión pública, Arabia Saudí estaría representando el bienintencionado papel de terminar con la sangrienta represión de Bachir al Assad, con la ayuda de Occidente, pero lo cierto es que sus fuerzas de seguridad no distan demasiado de las mañas del Ejército sirio que actúan bajo una teoría similar: “Represión en nombre de la seguridad”, como detalla el informe de Amnistía Internacional publicado en diciembre de 2011. El excesivo control, con el que aseguran querer combatir a los “grupos terroristas” y elempoderamiento chií, minoría que participa de forma activa en las movilizaciones y que a oídos de Occidente es sinónimo de Irán, se anteponen a los derechos fundamentales que se están violando de forma sistemática en el reino, mediante detenciones y cargas policiales contra las protestas pacíficas. Sus prácticas, amparadas desde hace décadas por leyes antiterroristas, se han intensificado estos meses, desde que en febrero de 2011 se prohibieran las manifestaciones que amenazaban con introducir la ola de cambio en la península Arábiga.

Pero siendo en nombre de la seguridad, parecen tener el beneplácito de los mismos estados que se llevan las manos a la cabeza cuando denuncian situaciones similares en otros países árabes. Nada ocurrió cuando a mediados de enero el primer ministro británico, David Cameron, visitó a la familia real saudí para reforzar la cooperación mutua, coincidiendo con la muerte del joven Issam Muhammad Ali Abu Abdullah, de 22, que fallecía tiroteado en una protesta. Amnistía Internacional volvía a hacerse eco del caso y, aprovechaba para recordar a las cuatro víctimas de noviembre de 2011 en Qatif, región de mayoría chiíta, donde los activistas y las organizaciones internacionales aseguran que están muriendo personas casi a diario; además de los cientos de disidentes arrestados en nombre de la lucha contra el terrorismo.

Los temores de los países del Golfo coinciden con los de Occidenterespecto a Irán, por lo que siguen trabajando juntos y en connivencia para modelar el resultado de las protestas que agitan la región. La inmunidad del presidente de Yemen, Alí Abdalá Saleh, concedida por el acuerdo del Consejo General del Golfo (CCG) a iniciativa de Arabia Saudí, ha terminado con un programado “exilio médico” en Estados Unidos, sin billete de vuelta conocido, y cientos de ciudadanos yemeníes indignados en las calles; la protegida Bahréin, a la que señalan todas las semanas las organizaciones proderechos humanos sin que nada ocurra entre su clase dirigente, sigue así: protegida y sellada.

El mes de enero terminaba con manifestaciones en el este del reino y una nueva generación de artistas saudíes utilizando sus obras para pedir una reflexión sobre reformas políticas. Con el epígrafe “Necesitamos hablar” el pasado 19 de enero se inauguró un festival de arte independiente, en el que participaron artistas cuyo trabajo era considerado “inaceptable” en el reino. Ahora se atreven a exponer una radiografía en la que un surtidor de gasolina se transforma, fotograma a fotograma, en una figura humana que apunta a su cabeza con una pistola.

Pero lo que ocurre en el interior de la monarquías petroleras se queda en casa, porque como analiza el articulista, Abdelbari Atwan, en Al-Quds al-Arabi, “es el momento del Golfo claramente”, en referencia al liderazgo que está adquiriendo en la región neutralizado el poder de un país devastado, como Iraq; un Egipto disperso en su accidentada transición y una Siria a punto de caer. Ya lo adelantaba Robert Fisk hace un año: “El desfile de la historia de Oriente Próximo que se desenvuelve ante nuestros ojos se decidirá en el reino del petróleo, en los lugares sagrados y de la corrupción”.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s