Empapelado de denuncias e informes sobre abusos de derechos humanos


El epígrafe del último informe que “Human Rights First” ha publicado en diciembre sobre Bahréin  clama: “No más excusas – Tiempo para un cambio radical”. Porque desde que una Comisión de Investigacióndenunciara los abusos de derechos humanos cometidos en Bahréin durante las protestas y reconocidos sin pudor por las autoridades, se siguen practicando con el mismo descaro. Fadhila Al Mubarak condenada a 18 meses por participar en una manifestación y cantar una canción revolucionaria en su coche continúa en la cárcel; 28 médicos esperan juicio acusados de portar armas, 16 policías se enfrenta a una acusación por negarse a participar en la represión de las protestas. Son algunos de los casos que recoge el documento; mientras una delegación de Derechos Humanos de Naciones Unidas que visitó el país entre el 13 al 17 de diciembre constata que se siguen ejerciendo prácticas represivas con total impunidad. Todo a pesar de que, el Gobierno ha formado una Comisión Nacional de Investigación que ya ha sido señalada por la ONU por irregularidades en su composición.

A mediados de diciembre dos nuevas detenciones, la de la bloguera Zainab al Khawaja y la activista Masoma al Sayyid, provocaron una oleada de críticas de las organizaciones internacionales que obligaron a las autoridades a anunciar su liberación una semana más tarde, además de la rehabilitación de 180 funcionarios penalizados sin empleo por participar en protestas pro-democráticas.

El informe también pide a Estados Unidos que bloquee la venta de armas hasta que Bahréin implante las reformas que se le exigen.

La fuerte represión ha reducido las protestas a manifestaciones insignificantes y lo que ocurre en el país tiene más difusión por las constantes denuncias de organizaciones e instituciones pro derechos humanos, que por sucobertura mediática. Los medios locales son sometidos a una fuerte censura; los de los países vecinos, controlados a su vez por sus gobiernos autocráticos, intentan que pasen desapercibidas para evitar el contagio; y a lacomunidad internacional tampoco le interesa hablar de la inestabilidad de un aliado de EEUU en la Península Arábiga. El aliado que alberga a laQuinta Flota naval; las armas de la potencia estadounidense ante un posible enfrentamiento con Irán. Enemigo también del Gobierno suní de Bahréin, que insiste en vincularle con las protestas de la mayoría chií del país; a pesar de que desde su inicio las reivindicaciones apuntaran a la pobreza y a la falta de libertad del emirato.

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