«Tienes que trabajar bajo nuestras reglas»


Gaziantep (Turquía) – Khaled es sirio y un convencido musulmán. En la teoría propagandística, una presa fácil para el Estado Islámico (EI). Así lo creyeron los militantes que lo citaron hasta tres veces en una mezquita de Palmira con el fin de convencerlo para que se uniera a ellos. Pero tenían en frente a un acérrimo opositor al grupo terrorista y a la draconiana interpretación del islam que impuso desde su entrada en agosto del 2015 en Palmira, su ciudad natal. No obedecer sus reglas lo llevó dos veces a las prisiones del califato. Tras su última excarcelación escapó a Turquía. Allí lleva ocho meses, pero quiere volver cuanto antes a su país. «Incluso ahora» para narrar lo que allí ocurre, después de que Siria se haya convertido en un «agujero negro informativo». Continue reading

«Sufrimos el rechazo de todas las partes»


Gaziantep (Turquía) – Bachar Al Asad los anulaba, la filial siria de Al Qaida los secuestra y Turquía los maltrata por las aspiraciones de autonomía que históricamente ha reivindicado la etnia más numerosa de Oriente Medio: los kurdos, repartidos por Irán, Turquía, Irak y Siria. Así que lahistoria de una familia de refugiados kurdo-sirios en Gaziantepsolo puede narrarse desde el anonimato por protección. El padre se hará llamar Bave. Solo entonces reconocerá que militaba en un partido kurdo en Alepo contra la represión de esta comunidad; mencionará el día en que el año pasado estuvo encarcelado por el Frente Al Nusra y las precauciones que hoy toma como expatriado en el sur turco para no ser identificado como kurdo.

«Intentamos no hablar kurdo y utilizar solo el árabe», detalla su hija Sherin. Pasar inadvetidos en Turquía es la consigna de la familia. Continue reading

Así viven 1.500 sirios en un edificio de tres pisos en Turquía


Gaziantep (Turquía) – El deteriorado edificio de oficinas, hoy con ropa tendida en la fachada y hogar de 1.500 sirios, destaca en medio del polígono industrial del barrio de Sosyal Tesis. Una ubicación privilegiada para encontrar trabajo en toda la industria que lo rodea. Aunque sea ilegal para los refugiados en Turquía, todos sus residentes lo han intentado, fábrica por fábrica. Los menos lo han conseguido por 30 liras (9 euros) al día; los menores de edad por 15 (4,5 euros) a la semana, pero no alcanzan a pagar los gastos. Y no todos gozan de salud para hacerlo, como Salma, aquejada de hipertensión. «Mi marido desapareció en Alepo hace seis meses y aquí estoy a la espera de volver a Siria», relata mientras lava en una palangana los calabacines pasados que ha recogido de las sobras de los supermercados. Continue reading

«Esto no terminará. Volverán a irse»


Dikili (Turquía) – Los pescadores turcos tejían las redes de faena mientras los dos ferris del segundo grupo de expulsados de Europa atracaban en el puerto de Dikili. Los ven regresar igual que los vieron marcharse. No hay un trabajador del mar de esta localidad turística sin una historia de navegación junto a la huida de los refugiados. «Hemos visto botes vacíos, guardacostas griegos volcando las barcas de los que marchaban, muertos en las playas», recuerda Dinçer. «El mes pasado encontramos a más de 600 sirios en una cala y no en muy buenas condiciones. Les tuvimos que dar agua y comida», relata sobre el encuentro que mantuvieron en turco porque «hablaban la lengua»: «pero, ¿por qué vais? Os vais a morir en la travesía», les advertía Dinçer. «Porque no tenemos otra opción», contestaban. Continue reading

«La demanda sigue alta, aunque la ruta por mar está cerrada»


jpgDikili (Turquía) – Los atrapan y dejan su rastro esparcido por la costa turca. Por el brillo del naranja se nota que los chalecos salvavidas son nuevos. Junto a cuatro modelos de adulto, un pequeño gorro rosa asoma por la bolsa de plástico con la que los refugiados protegen sus enseres del agua en la travesía del Egeo. Los vecinos de la casa más cercana, en el pueblo de Killik, vieron la redada de la policía turca del miércoles. Continue reading

Siria, 15 de marzo: de fechas y narrativas


Hemos convenido una fecha capciosa cada mes de marzo para describir la situación en Siria. “Cinco años de guerra” mencionamos hoy sin reparo. En algunos casos, utilizamos “cinco de conflicto” que con más acierto sitúan la evolución – en esencia involución – de los acontecimientos que han abatido material y emocionalmente un país al coste de cientos de miles de muertos (más de 400.000 según las estimaciones más altas), 4 millones de refugiados y 11 de desplazados.

Es una fecha capciosa porque el 15 de marzo no comenzó ninguna guerra; en Siria no había bandos, ni muchos menos grupos armados. El 15 de marzo sólo hace referencia a una convocatoria de protesta nacional que siguió a las crecientes manifestaciones que se sucedían en el país desde enero siguiendo el espíritu de la llamada Primavera Árabe. Por aquel entonces, ni siquiera el Ejército del régimen de Bachar Al Asad había empleado a fondo su armamento. Eso sí, se apresuró a intensificar una represión en nada ajena a la que los sirios habían vivido hasta el momento: arrestos masivos, Continue reading

«Nadie esperaba que esto fuese a durar tanto»


Majid habla poco porque tiene demasiado que contar. Protege su verdadero nombre. Desde la cárcel que para él es Jordania, este joven sirio maneja como puede las emociones que le sacuden desde que su familia le animó a escapar por miedo a que fuera reclutado por el ejército. El pesar que llevará «toda la vida»: no haber podido ir al funeral de su madre, que falleció el año pasado. Una viuda a quien seguía enviando el escaso dinero que ahorraba de hacer chapuzas en un país donde tiene prohibido trabajar. Continue reading